ROBERTO GUTIERREZ

ARQUITECTOS

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CENTRO ANTÁRTICO INTERNACIONAL, PUNTA ARENAS, XII REGIÓN DE MAGALLANES

 

Arquitecto: Roberto Gutiérrez + Fernando Pérez O. + MAPA (Matías Madsen + Cristián Larraín)

Colaboradores: Joaquín Cerda + Rodrigo Cola + Alessandra De Lisio + José Tomás Hevia + Tomás Sherwin

Ubicación: Punta Arenas, Región de Magallanes y Antártica Chilena

Superficie: 10895 m2

Año: 2017

 

 

Memoria

 

Centro Antártico Internacional

Un faro horizontal

 

El centro antártico internacional se propone como un faro horizontal. Una infraestructura a elemental, rica y versátil. A la manera del esqueleto de un cetáceo varado en la playa, ofrece un espacio inédito a punta arenas.

Haciendo presente de manera dramática la magnitud del terreno, remite a la desconocida magnitud de la antártica. Abre así la puerta a su aprecio, a su conocimiento y su integración al territorio nacional.

El edificio se propone como un volumen icónico y memorable: una ventana hacia el estrecho y hacia la antártica. El responde a las condiciones urbanas y naturales del entorno e integra en una unidad los variados elementos del programa.

Recoge las condiciones arquitectónicas y constructivas locales, es energéticamente sustentable y autosuficiente. Si el continente antártico se constituyó a partir de cuatro islas vinculadas entre sí por el hielo las áreas programáticas del centro se vinculan entre sí por la circulación que las envuelven y la trama que las ordena.

 

 

Emplazamiento

 

Reconociendo las restricciones de la normativa urbana –altura y vialidad impuestos por el plan regulador- y los requerimientos programáticos, el proyecto ocupa la totalidad del espacio disponible entre la costanera del estrecho y calle nueva 25 a. Explotando la cabida máxima del terreno se propone un pabellón horizontal  de 7 metros de altura elevado 5 metros sobre el suelo. Bajo él se propone el parque de exhibiciones, un espacio público abierto, protegido y memorable para punta arenas. Se genera así un ámbito propio en relación al entorno que lo rodea. Más allá de calle nueva 25 a, un estacionamiento arbolado recuerda al paisaje del cementerio de punta arenas. Junto a éste, completando la secuencia lineal, el varadero considerado en el programa.

A nivel de suelo, el parque de exhibiciones actúa como un espacio de acceso y un mediador entre el centro y su entorno. Está caracterizado por una topografía artificial, construida con el material de las excavaciones,  cubierta por turba magallánica. El parque se ilumina a través de los patios que perforan el edificio. En él se sitúan tres accesos al edificio: el principal, al centro, a través del bosque, lleva directamente al museo. El segundo próximo a costanera, conduce al auditórium y contempla una gradería para actos al exterior. El tercero, en el extremo opuesto, permite llegar directamente a los laboratorios a través de un corte en la topografía artificial propuesta. El acuario urbano se desarrolla verticalmente, activa este espacio y asciende hasta el museo.

 

 

El edificio y su forma

 

El programa se dispone en un solo volumen horizontal de 40 x250 metros. Sus 7 metros de altura permiten dar cabida a los programas que requieres mayor altura (auditorio y salas) y acomodar dos niveles cuando hace falta (laboratorios). Enfrentando el horizonte natural del estrecho, el edificio construye un horizonte artificial. Está modulado a partir de una trama de 5x10 metros, que facilita su estructuración y su flexibilidad en la distribución del programa. Los cuatro vacíos que lo perforan permiten el acceso de la luz y subdividen diversas áreas programáticas.

Por su magnitud, su elementalidad y su ritmo, el centro aparece como el elemental esqueleto de un cetáceo varado junto al estrecho. En su interior habitan, como si fuesen componentes autónomos, vacíos y llenos, elementos del programa y dispositivos que conducen la luz. Una gran ventana longitudinal permite la contemplación del horizonte y del estrecho. Por la noche ella se percibe como una línea de luz en el paisaje. En conjunto con el volumen transparente del bosque, que emerge sobre la cubierta permiten reconocer el edificio en el paisaje haciéndolo ver como un faro horizontal.

Estructuralmente, se propone como una placa espacial construida a partir de vigas vierendeel en ambos sentidos. Estas tienen la altura del edificio completo (7 metros). La placa se apoya en ambos extremos en los accesos al auditórium y los laboratorios. Estos poseen las características y dimensiones para soportarla estática y dinámicamente. Puede ser construida en acero, en hormigón o en una combinación de ambos.

 

La disposición del programa y su funcionamiento:

Se ha buscado integrar y dar entidad propia a cada uno de los componentes del programa. La estructura modular y la organización lineal del edificio permitirían variar dicha disposición, de acuerdo a las necesidades de funcionamiento del CAI o por eventuales variantes programáticas que se produzcan a lo largo de tiempo.

El hall de recepción principal del museo ha sido concebido como una gran circulación lineal, paralela a la costa que conecta los diversos recintos. Dicho hall, incluye también las exposiciones transitorias, donde podrían realizarse muestras de escalas variadas. Contiene también tienda, librería, guardarropía, recepción y espacios didácticos del centro. El hall se ha revestido interiormente en madera, en alusión a las antiguas construcciones agrícolas magallánicas. Los programas administrativos se organizan también linealmente  hacia el interior del terreno y poseen una circulación propia. Ello permite que se conecten simultáneamente entre sí y con cada una de las áreas a las que sirven. En síntesis, el edificio se organiza a partir de unos espacios perimetrales, principalmente circulaciones y espacios servidores, y unas áreas interiores que acogen a las salas.

El auditorio se sitúa en el encuentro del edificio con costanera del estrecho, el área más urbana del terreno. El puede así ser segregado y funcionar independientemente del museo y/o los laboratorios. Su conexión con el nivel de suelo se ha concebido como una gradería abierta que permite realizar presentaciones informales en el área del parque. Asociada al auditorio se propone una cafetería que tiene también un reflejo en el primer nivel.

 

El museo ocupa el sector central del volumen. Su corazón es el bosque patagónico protegido por un volumen transparente, el único elemento que se levanta sobre la horizontal del edificio. Las salas permanentes se estructuran como cajas suspendidas alrededor de los patios que perforan el volumen. Ellas se comunican tanto con el hall/circulación como con el área de servicios. Pueden así segregarse del conjunto cuando las circunstancias técnicas lo requieran, sin interrumpir el funcionamiento del conjunto. En uno de los patios, se sitúa el acuario, vertical que puede ser contemplado desde las salas, desde la circulación o desde el parque de ingreso.

Los laboratorios ocupan el extremo poniente del centro. Cuando se desee, el público puede acceder a ellos por la circulación principal, pero los científicos conservan un ingreso propio independiente. Los diversos laboratorios se organizan en dos plantas en torno a un espacio central. Éste podría permitir el acceso de público dando una condición educativa a la actividad científica.

El parque de exhibiciones es un espacio público versátil que media entre el edificio y su entorno. Constituye el gran umbral del centro.  Permite una variedad de actividades y puede a través de la gradería al exterior y la cafetería del primer nivel actual como un espacio público autónomo de punta arenas. Los núcleos ubicados en ambos extremos contienen además de los accesos a los programas del nivel superior, los servicios y el área de divulgación del museo. Éstos, junto al bosque, el anfiteatro y el acuario, activan el espacio urbano bajo la placa.

La horizontalidad de la propuesta facilita la accesibilidad universal. El ingreso al segundo nivel está garantizado por rampas o ascensores.

 

 

Energía y sostenibilidad

 

Dado el rigor climático de punta arenas se ha buscado concebir el centro como un interior protegido, térmicamente aislado del exterior.  Se ha querido maximizar y optimizar las posibilidades del efecto invernadero a fin disminuir los requerimientos de climatización. Las lucarnas del hall/galería se orientan predominantemente hacia el norte. Las de las salas de exhibición hacia el sur, a fin de maximizar las ganancias en uno y el control lumínico en el otro. La larga ventana de fachada ocupa solo un tercio de su altura lo que también permite un mejor control del asoleamiento.  La topografía artificial del parque de exhibiciones colabora al control del viento en el primer nivel. Ella sería ajustada y complementada con otros elementos a partir de una modelación precisa del viento en el terreno. Se han introducido recintos filtro a la manera de “chifloneras” en los accesos.  Se propone que el edificio sea energéticamente autónomo. Con tal fin se han incorporado paneles fotovoltaicos en la cubierta en cantidad suficiente para producir la energía eléctrica que el edificio requiere.